Esselunga es una cadena de supermercados italiana muy famosa en Europa, porque se encuentra entre las principales realidades europeas en términos de rentabilidad por metro cuadrado, incluyendo también el Reino Unido.
Es una empresa extremadamente performante, cuenta con aproximadamente 185 puntos de venta con los que genera casi 10 mil millones de euros de facturación. Esto significa algo muy simple, pero a menudo subestimado: cada punto de venta es un activo de altísimo valor, no solo por tamaño, sino sobre todo por calidad.
Históricamente, de hecho, las tiendas de Esselunga están ubicadas en localizaciones excelentes. No es casualidad. El fundador, Bernardo Caprotti, era famoso por su capacidad casi obsesiva para elegir los lugares y, no solo eso, también era conocido por la atención al detalle en el diseño de las tiendas, hasta el punto de que su hijo, Giuseppe Caprotti, lo definió como “un arquitecto no realizado”.
Para quienes quieran ver todo esto en vivo, los directivos que estarán presentes en Tuttofood 2026 en Milán este año podrán inscribirse para participar, el 14 de mayo, en un exclusivo store tour que incluirá también la visita a uno de los puntos de venta más bellos y representativos de Esselunga.
Pues bien, este artículo presenta los resultados recientemente publicados correspondientes al ejercicio 2025 de Esselunga, que aquí analizamos. Una primera particularidad es que las ventas han alcanzado los 9,53 mil millones € (+0,9%), por lo tanto un crecimiento casi plano, pero detenerse aquí sería un error.
Porque detrás de este número se esconde una dinámica mucho más relevante: un fuerte crecimiento del EBITDA que alcanza los 725,5 millones € (+27%), un margen que llega al 7,6% (vs 6,0%) y un resultado neto de 163,8 millones €.
No es la Esselunga de hace diez años, aquella que generaba beneficios excepcionales, pero el mercado ha cambiado mucho y el gran retailer italiano ha sabido encontrar las contramedidas adecuadas frente al crecimiento de los discount y a la competencia horizontal que en sus territorios ha aumentado significativamente.
Obsérvese bien: Esselunga no está creciendo en volumen, sino que está transformando la calidad de su negocio.
Para entender el modelo Esselunga, de hecho, es necesario salir de la lógica tradicional del retail. No es solo una cadena de supermercados, sino más bien un sistema integrado que combina producción interna, elaboraciones frescas, cadena de suministro controlada y marca propia de alto valor.
Quienes siguen nuestros artículos saben que hace algunas semanas hablamos de la gran transformación en curso en Mercadona. Pues bien, las dos empresas, aunque muy diferentes en su propuesta, se parecen en la reputación que tienen en sus respectivos países. Y no es casualidad que también Mercadona, como hemos contado recientemente, esté avanzando rápidamente hacia este modelo de tienda.
Esto le permite hacer algo que hoy en América Latina es muy raro:
Durante TuttoFood, quien escribe realizará un pequeño curso para dar a conocer los modelos de oferta italianos, algunos días antes de la visita a tiendas, y entre los aspectos que se presentarán está el siguiente: modelos como Esselunga, o también Mercadona, no dependen de los proveedores.
En 2025 Esselunga ha abierto solo 4 tiendas, invirtiendo 378 millones de euros. No está persiguiendo el crecimiento, sino que está protegiendo su modelo, exactamente como quiere hacer Mercadona.
Y atención: el caso Esselunga no es replicable de forma directa, eso no, pero el principio sí lo es porque es relativamente (en abstracto) simple: el futuro no es solo discount, sino el control del valor.
En América Latina hoy conviven dos modelos que están en fuerte competencia: los hard discount (dominantes en crecimiento) y el retail tradicional (en dificultad estructural), pero falta una tercera vía, que es exactamente la que Esselunga representa: integración industrial, calidad percibida, disciplina en pricing y rentabilidad sostenible.



















