La Autoridad Garante de la Competencia y del Mercado (Autorità Garante della Concorrenza e del Mercato) ha descubierto un cártel entre los principales productores italianos de aperitivos salados para la venta al por mayor, multando a tres operadores con un total de más de 23 millones de euros. La medida afecta específicamente al segmento de marcas blancas, que cobra cada vez más importancia en la oferta de productos del comercio minorista actual.
En concreto, la Autoridad Antimonopolio impuso multas de 8,24 millones de euros a Amica Chips, 7,55 millones de euros a Pata y 7,50 millones de euros a Preziosi Food, al considerarlas responsables de un acuerdo que restringía la competencia en violación del artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
Según la sentencia, las tres empresas habrían celebrado un acuerdo secreto, único y permanente para repartirse el suministro de aperitivos salados producidos para grandes cadenas minoristas. En concreto, la coordinación se centraba en las políticas comerciales y la gestión de licitaciones, con el objetivo de evitar la confrontación directa en concursos y negociaciones con los minoristas.
El acuerdo generó una verdadera división de clientes, mediante mecanismos como ofertas ventajosas, la negativa a participar en licitaciones o la declaración de indisponibilidad de producción, favoreciendo así, en cada caso, al proveedor designado. Al mismo tiempo, se descubrió un intercambio de información confidencial entre las empresas, especialmente en lo referente a precios y condiciones para el comercio minorista a gran escala.
Otro factor destacado por la Autoridad se refiere a un pacto de "no agresión" entre algunos operadores, destinado a evitar iniciativas comerciales agresivas hacia clientes que ya son atendidos por otros competidores, lo que reduce efectivamente la competitividad del mercado.
La investigación puso de manifiesto cómo estas prácticas se desarrollaron a lo largo de un extenso período de tiempo, involucrando a los principales actores del sector y afectando a un mercado en crecimiento valorado en cientos de millones de euros tan solo en el canal de marcas blancas.
En materia de sanciones, la Autoridad Antimonopolio aplicó el programa de clemencia, concediendo a Amica Chips y Pata una reducción de las multas por su cooperación durante la investigación, que fue crucial para constatar la infracción.
Además, por primera vez desde su introducción, se activó con éxito el procedimiento de conciliación previsto por la legislación nacional, lo que permitió una mayor reducción de las multas a cambio de que las empresas implicadas reconocieran sus responsabilidades.
Este caso envía una clara señal al sector de bienes de consumo, en particular a la cadena de suministro de marcas blancas, donde la presión competitiva y la creciente influencia del comercio minorista a gran escala hacen que el cumplimiento de las normas antimonopolio sea crucial.
Para la distribución moderna, la medida subraya la importancia de garantizar la transparencia y la competencia en los procesos de selección de proveedores, especialmente a medida que las marcas blancas siguen ganando cuota de mercado e importancia estratégica.



















