El champán y los vinos franceses son el objetivo de Washington, con exportaciones en riesgo por valor de 14 millones de dólares.

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Los productores franceses de vino y champán vuelven a estar preocupados tras las nuevas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien planteó la posibilidad de imponer aranceles del 100% a todas las importaciones de vino y champán procedentes de Francia. Esta medida sería una respuesta al impuesto digital del 3% que París ha impuesto a los gigantes tecnológicos estadounidenses. El anuncio provocó de inmediato una reacción en el sector vitivinícola francés, que ya se enfrenta a un complejo entorno internacional y a una desaceleración de la demanda. La Federación Francesa de Exportadores de Vino y Licores (FEVS) calificó la perspectiva de nuevos aranceles como "malas noticias para un sector que depende en gran medida de las exportaciones".

La organización instó a ambas partes a mantener una actitud responsable y a fomentar relaciones comerciales equilibradas y constructivas entre Francia y Estados Unidos, haciendo hincapié en que una nueva escalada podría perjudicar a ambas economías. No es la primera vez que Trump utiliza aranceles contra el sector europeo de bebidas alcohólicas. En los últimos años, el presidente estadounidense ya ha amenazado con imponer aranceles de hasta el 200 % a los vinos y otros productos alcohólicos procedentes de Francia y la Unión Europea, en el marco de las tensiones comerciales transatlánticas.

La preocupación del sector se ve avivada, además, por los resultados registrados para 2025. Según datos publicados por la FEVS, las exportaciones francesas de vino y licores han caído a sus niveles más bajos en los últimos veinticinco años. El volumen de exportaciones disminuyó un 3%, hasta los 168 millones de cajas, mientras que el valor total de las exportaciones se redujo un 8%, hasta los 14,3 millones de euros. Varios factores contribuyeron a este descenso: los aranceles impuestos por algunos socios comerciales, entre ellos Estados Unidos, las restricciones impuestas por China y el fortalecimiento del euro, que ha restado competitividad a muchos productos franceses en los mercados internacionales.

El vino y las bebidas espirituosas son un símbolo de las exportaciones francesas, pero en los últimos años el sector ha descendido en el ranking de los principales sectores exportadores del país, pasando del segundo al tercer puesto, por detrás de la industria aeroespacial y la cosmética. Para Gabriel Picard, presidente de la FEVS, una posible solución podría ser la apertura de nuevos mercados mediante los acuerdos comerciales que la Unión Europea está negociando con Mercosur e India. Sin embargo, 2026 se presenta como un año difícil para el sector, especialmente si no se reducen las barreras comerciales y no se mejora el acceso a mercados internacionales clave. Las nuevas amenazas de Washington, por lo tanto, corren el riesgo de agravar aún más una situación ya delicada, ejerciendo presión sobre uno de los sectores más representativos de la industria agroalimentaria francesa.

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