Un estudio realizado por Nomisma y presentado en la 80.ª Asamblea Anual de AssoDistil describe un sector de bebidas espirituosas que se enfrenta a una situación compleja, marcada por la desaceleración del consumo interno, la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas que siguen afectando al comercio internacional. A pesar de este panorama, el sector italiano mantiene una fuerte vocación exportadora y una buena capacidad de adaptación a las nuevas tendencias de consumo.
Se prevé que en 2025 las exportaciones italianas de bebidas espirituosas alcancen un valor de 17 millones de euros. Esto representa un crecimiento del 33,7% con respecto a 2019, a pesar de un descenso del 5% en comparación con el año anterior. Según el análisis de Nomisma, este descenso parece más limitado que el registrado por algunos de los principales competidores internacionales de Italia, como Francia y Estados Unidos, ambos con una caída del 11%, y México, que experimentó un descenso del 1,7%.
En el mercado interno, sin embargo, continúa el descenso del consumo. En 2025, el consumo de bebidas espirituosas en Italia se situó en aproximadamente 125 millones de litros, lo que supone un descenso del 10 % respecto a 2019. Los licores siguen siendo la categoría dominante, representando el 52 % del consumo total, seguidos del ron, la grappa, el vodka y la ginebra.
Sin embargo, tras el descenso del volumen de ventas se esconde un profundo cambio en los hábitos de consumo. Cada vez más italianos adoptan el principio de "mejor, no más", priorizando la calidad y la experiencia sobre la cantidad. De hecho, el 52% afirma visitar bares y restaurantes con menos frecuencia, pero opta por opciones más selectas y de mayor calidad.
Entre las tendencias emergentes, destaca el auge de la coctelería. El ochenta por ciento de quienes consumen bebidas espirituosas en bares prefieren cócteles y combinados, mientras que en casa la cifra alcanza el 52%. Las bebidas listas para consumir a base de licores también siguen expandiéndose, llegando a los 22,4 millones de litros consumidos en 2025, lo que supone un aumento del 52% respecto a 2019.
También va en aumento el interés por el bienestar y la moderación. El 15% de los italianos afirma estar interesado en productos con bajo contenido alcohólico, lo que confirma el cambio del mercado hacia ofertas que satisfacen las nuevas necesidades de los consumidores.
En el ámbito internacional, las empresas italianas se centran cada vez más en la diversificación geográfica. Mientras que en 2019 los tres principales mercados de destino representaban el 43% de las exportaciones, para 2025 la proporción de otros países había aumentado al 60%. Entre los mercados con mejor desempeño se encuentran Polonia, Croacia, China, Rumania, Suecia, Irlanda y Japón, todos ellos con incrementos superiores al 100% en los últimos seis años.
"Los italianos no están dejando de beber licores, pero están cambiando la forma en que lo hacen", explicó Emanuele Di Faustino, director de Industria y Venta Minorista de Nomisma, haciendo hincapié en cómo la calidad, la coctelería, las bebidas listas para consumir y las nuevas categorías de bajo contenido alcohólico representan los principales impulsores de la evolución del sector.
Según Antonio Emaldi, presidente de AssoDistil, el sector se enfrenta a una fase que requiere "una visión estratégica y políticas capaces de respaldar la competitividad empresarial", mejorando la calidad, la innovación y la identidad de la producción para fortalecer aún más el papel de las bebidas espirituosas italianas en los mercados internacionales.



















