Las ventas de alimentos crecieron solo en valor, mientras que los volúmenes cayeron un 2,2% en abril.

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El mercado agroalimentario sigue mostrando una dinámica a dos velocidades. En abril de 2026, las ventas minoristas de alimentos aumentaron un 0,6 % en valor en comparación con el mismo mes del año anterior, pero cayeron un 2,2 % en volumen, lo que indica que el crecimiento de los ingresos sigue estando impulsado principalmente por los precios, más que por un aumento real de las compras de los consumidores.

Los datos publicados por el Istat (Instituto Nacional de Estadística) muestran una estabilidad sustancial en el sector alimentario, incluyendo las perspectivas económicas. En comparación con marzo, las ventas de alimentos aumentaron un 0,2% en valor, mientras que disminuyeron un 0,2% en volumen. En el trimestre de febrero a abril, el aumento en valor fue del 0,8%, acompañado de una ligera disminución del 0,1% en la cantidad vendida.

Esta tendencia confirma una tendencia bien establecida en el sector agroalimentario: los consumidores siguen gastando más en alimentos, pero compran menos productos. En los primeros cuatro meses de 2026, las ventas de alimentos aumentaron un 2,7 % en valor en comparación con el mismo período de 2025, mientras que los volúmenes se mantuvieron prácticamente estables (+0,1 %).

El comercio minorista a gran escala también registró resultados dispares. En abril, las ventas de alimentos en supermercados, hipermercados y tiendas de descuento crecieron un 0,4 % en valor, pero disminuyeron un 2,6 % en volumen. Las tiendas de descuento de alimentos siguieron siendo el modelo de distribución más dinámico, con un aumento del 1,8 % en la facturación, mientras que los hipermercados experimentaron un descenso del 0,4 %.

La fortaleza del comercio electrónico vuelve a manifestarse en lo que respecta a los canales de venta. En abril, el comercio electrónico registró un crecimiento del 8,4 % en valor y del 8,7 % en volumen, lo que lo convierte en el único sector de distribución capaz de aumentar simultáneamente tanto la facturación como el volumen de ventas.

En general, el panorama descrito por el Istat muestra un mercado alimentario que mantiene cierto nivel de estabilidad en el gasto, pero que sigue enfrentándose a un consumo físico débil. Esta situación refleja la prudencia de los hogares y el impacto significativo que la inflación acumulada en los últimos años sigue teniendo en las decisiones de compra.

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