Lidl, Aldi Süd y otros minoristas se oponen a la prohibición de las etiquetas "carne" para productos de origen vegetal.

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La cuestión del etiquetado de las alternativas vegetales a la carne ha vuelto a ser un tema central de debate en Europa: la propuesta de prohibir términos como "hamburguesa", "schnitzel" o "bratwurst" en productos vegetales ha encontrado una fuerte oposición por parte de las grandes cadenas de distribución. Aldi y Lidl, entre otras, han escrito a los eurodiputados instándolos a evitar una prohibición general que socavaría la transparencia y la competitividad de los productos vegetales.

Las empresas argumentan que dicha prohibición limitaría injustamente el mercado de alternativas vegetales, confundiendo a los consumidores en lugar de protegerlos. Aldi Süd, por ejemplo, ya ha ampliado significativamente su oferta vegana y ofrece un tipo de IVA reducido del 7 % para estos productos. Lidl, por su parte, se ha fijado objetivos ambiciosos: para 2030, quiere que el 25 % de sus ventas de proteínas provengan de fuentes vegetales.

La propuesta regulatoria surge de la presión de grupos agrícolas y sectores tradicionales, que consideran que las alternativas vegetales son competencia desleal si se asocian con nombres relacionados con productos animales. Las cadenas minoristas argumentan que la transparencia también es posible manteniendo nombres familiares, siempre que vayan acompañados de un etiquetado claro (p. ej., "hamburguesa vegetal", "schnitzel vegetal").

Quienes critican la prohibición señalan que imponer restricciones semánticas podría obstaculizar la innovación en el sector de las proteínas alternativas y ralentizar la transición hacia dietas más sostenibles. Además, las ventas de productos vegetales en el mercado están creciendo rápidamente: tan solo Lidl anunció un aumento del 694 % en las ventas de productos sin carne en comparación con el pasado.

Por lo tanto, la cuestión es política y comercial: por un lado, el deseo de proteger al sector ganadero, que teme perder cuota de mercado; por otro, la defensa de la competencia y la libertad de innovación para minoristas y productores de alternativas vegetales. La decisión de abandonar la Unión Europea podría sentar un precedente: imponer restricciones excesivamente estrictas a la terminología no necesariamente conduce a mercados más transparentes, sino que podría afectar la evolución de las dietas y el suministro de alimentos en Europa.

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