En los primeros nueve meses del año, la Mortadela Bolonia IGP consolidó su trayectoria de crecimiento, confirmando la solidez de uno de los embutidos curados más emblemáticos del sector agroalimentario italiano. Según datos publicados por el Consorcio, entre enero y septiembre, la producción aumentó un 3,8 %, las ventas un 4,0 % y las exportaciones un 10,1 % con respecto al mismo periodo de 2024.
La producción total alcanzó los 30,45 millones de kg (frente a los 29,3 millones de 2024), mientras que las ventas superaron los 25 millones de kg, impulsadas por el reconocimiento de la IGP y la creciente demanda de productos certificados. El formato en bandeja sigue desempeñando un papel estratégico, con un aumento del 3,5%, lo que confirma su importancia como elemento clave para captar nuevos consumidores y fomentar el consumo fuera del hogar.
Sin embargo, es el ámbito internacional el que impulsa el sector. Las exportaciones crecen un 10,1%, con máximos históricos en Bélgica (+77,2%), Suiza (+32,3%) y España (+17,6%), mercados donde el Consorcio desarrolla campañas de promoción cofinanciadas por la Unión Europea. Entre los países no pertenecientes a la UE, destaca el auge de Canadá: de 3.500 kg en 2024 a 25.000 kg en 2025 (+601,8%), gracias a la reapertura del mercado tras el cierre por la peste porcina africana.
Polonia (+62,8 %), Croacia (+45,6 %) y la República Checa (+15,3 %) también registraron buenos resultados, consolidándose entre los diez principales mercados de la UE por volumen de exportaciones. «A pesar del descenso de las ventas, el crecimiento de la Mortadela Bolonia IGP —con exportaciones que representan ya el 24 % de las ventas— demuestra la fortaleza del producto y de nuestras estrategias tanto en mercados maduros como emergentes», comentó Guido Veroni, presidente del Consorcio Italiano para la Protección de la Mortadela Bolonia. En el mercado nacional, la gran distribución sigue siendo el canal líder con una cuota del 54,9 %, seguida del comercio minorista (27 %) y los supermercados de descuento (18 %).
El Consorcio, fundado en 2001 tras el reconocimiento de la IGP en 1998, continúa supervisando la calidad, protegiendo la denominación y luchando contra la falsificación, con el objetivo de garantizar un producto con características organolépticas únicas acordes con las tendencias nutricionales contemporáneas.



















