El mercado del aceite de oliva entra en una fase de mayor equilibrio, pero aún presenta menor estabilidad real. Esta fue una de las principales conclusiones del análisis presentado por Annachiara Saguatti, de Areté, durante la Mesa Redonda Digital organizada en Madrid por PR Italia Edizioni.
Los datos más relevantes para los operadores internacionales son que: Italia muestra una recuperación productiva respecto a las campañas anterioresLa producción de la campaña actual se encuentra en el rededor de las 300 mil toneladasEsto ha contribuido a la reducción de los precios del aceite de oliva virgen extra italiano. Sin embargo, esta corrección no implica un retorno a niveles históricos más bajos: la versión italiana sigue contando con los máximos registrados en campañas deficitarias anteriores.

Al mismo tiempo, el El aceite comunitario ha mostrado un comportamiento más estableLas promociones del virgen extra procedente de España y del mercado comunitario han experimentado una variación mucho menor. Esto confirma una realidad bien conocida entre los importadores de Latinoamérica: el mercado sigue dependiendo en gran medida de la oferta española, que sigue siendo la principal referencia para los precios internacionales.
Con razón, hoy se concentra la mayor incertidumbre. Sin embargo, las previsiones oficiales apuntan a una Campaña española 2026 Si nos fijamos en 1,4 millones de toneladas, el ritmo real de producción observado hasta finales de año es más lento de lo esperado. Tras la lectura de Areté, la producción final podría acercarse a 1,3 millones de toneladasNo es una diferencia menor, pues en un mercado tan sensible un ajuste de esta magnitud es suficiente para cambiar expectativas, precios y decisiones de compra.

Para América Latina, donde el consumo de aceite de oliva sigue siendo relativamente bajo en comparación con Europa y donde gran parte de los volúmenes importados proceden de España o de orígenes competitivos, esta situación tiene una lectura concreta. No estamos ante un escenario de abundancia capaz de comprar los precios de forma estructural, hasta una etapa de menor tensión, pero todavía marcada por la cautela.
En este contexto, Este es un documento cada vez más importante.Su producción ha superado los 400 millones de toneladas y sus exportaciones están en pleno auge, convirtiéndose en una industria maderera clave en el mercado europeo. Para los países latinoamericanos, esto también puede traducirse en mayores oportunidades de acceder a un producto competitivo, especialmente en segmentos donde el origen premium no es el principal criterio de compra.
El mercado, por lo tanto, parece haber pasado a una nueva etapa intermedia: Italia recupera parte de la oferta, España sigue definiendo el equilibrio general y Túnez se perfila como el gran factor de compensación. Para los compradores latinoamericanos, la idea es clara: hay más opciones que en los últimos años que han sido más críticas, pero seguirá siendo necesario seguir de cerca la evolución de la campaña española y la dinámica de precios del mercado comunitario.
Más que una vuelta a la normalidad, el sector está entrando en una nueva fase de volatilidad gestionadaEn este escenario, la capacidad de anticipar movimientos y diversificar orígenes será aún más importante.



















