En el sector global de las bebidas espirituosas, el juego de riesgos continúa entre los principales grupos de bebidas. Según rumores publicados por el Wall Street Journal y confirmados por fuentes familiarizadas con el asunto, el grupo estadounidense Brown-Forman rechazó una oferta de adquisición en efectivo de Sazerac de 32 dólares por acción, valorada en aproximadamente 15 millones de dólares.
Según se informa, la propuesta surgió apenas unas semanas después del fracaso de las negociaciones entre Brown-Forman y el gigante francés Pernod Ricard, que habían discutido una posible fusión sin llegar, sin embargo, a unos términos considerados satisfactorios por ambas partes.
El mercado reaccionó con cautela a la noticia: las acciones de Brown-Forman cerraron la sesión con una caída del 1%, a 26,56 dólares, muy por debajo del precio ofrecido por Sazerac. Este grupo estadounidense de capital privado, controlado por la familia Goldring, posee más de 500 marcas de bebidas, entre ellas Buffalo Trace y Fireball, y es uno de los principales operadores independientes del sector.
Según fuentes, la operación contaría con el respaldo financiero de Wells Fargo y Apollo Global Management. La oferta también brindaba a los accionistas de clase A de Brown-Forman la opción de recibir efectivo o conservar una participación en el nuevo grupo resultante de la transacción.
Ni Sazerac ni Brown-Forman quisieron hacer comentarios oficiales sobre los rumores. Sin embargo, el rechazo de la oferta confirma la complejidad del actual mercado mundial de bebidas alcohólicas, que se enfrenta a una desaceleración del consumo y a una disminución de los volúmenes en varios segmentos estratégicos.
El sector de las bebidas espirituosas está experimentando presiones sobre los márgenes y las valoraciones, con múltiplos a la baja y una creciente tendencia a la consolidación. Analistas y asesores financieros consideran que la búsqueda de una mayor escala industrial es una posible respuesta al estancamiento de la demanda y al aumento de la competencia internacional.
En las últimas semanas, se supo que la familia Brown, que controla Brown-Forman, se mostraba más favorable a una posible fusión con Pernod Ricard que a la oferta de Sazerac. Al parecer, esta preferencia se basaba en el posicionamiento premium del grupo francés y el valor internacional de sus marcas, entre las que se incluyen Jameson, Absolut Vodka y Malibu.
La estructura de ambas transacciones también habría sido muy diferente. La propuesta de Pernod Ricard consistía principalmente en un intercambio de acciones, una especie de fusión entre iguales que habría permitido a la familia Brown mantener un papel y una participación significativos en el nuevo grupo. El enfoque de Sazerac, por otro lado, habría implicado un componente de efectivo mucho mayor y un mayor apalancamiento, lo que habría resultado en la pérdida de control por parte de la familia fundadora.
Desde una perspectiva industrial, la fusión entre Brown-Forman y Sazerac habría creado un gigante del whisky estadounidense con aproximadamente el 30% del mercado. El acuerdo también habría fortalecido el poder de negociación del nuevo grupo con los principales distribuidores estadounidenses.
Con más de 6 millones de dólares en ingresos anuales, Sazerac ya supera a Brown-Forman, que genera aproximadamente 4 millones de dólares en ventas netas anuales. A pesar de la falta de un acuerdo, el informe confirma que la consolidación sigue siendo un tema clave para el futuro de la industria mundial de bebidas espirituosas.



















