Tyson Foods está reorganizando su capacidad de producción, cerrando su planta en Georgia y centrándose en la eficiencia.

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Tyson Foods ha decidido cesar la producción en una planta de alimentos preparados en Estados Unidos. Esta decisión forma parte de una reestructuración industrial más amplia y refleja las dificultades estructurales que ha atravesado algunas áreas del grupo en los últimos años. El cierre afecta a la planta de Roma, cuyas operaciones, según explicó la compañía, ya no son sostenibles debido a los cambios en su modelo operativo, que hasta ahora se basaba en un único cliente y, por lo tanto, estaba particularmente expuesto a las fluctuaciones de la demanda y las condiciones contractuales. Estos factores han erosionado progresivamente la rentabilidad de la planta hasta el punto de que su continuidad ya no se justifica.

La decisión, compleja y con un impacto significativo en la comunidad local, viene acompañada del compromiso expreso del grupo de apoyar a los trabajadores afectados, ofreciéndoles la posibilidad de reubicación interna y con el respaldo de socios institucionales locales. Sin embargo, no se ha revelado el número exacto de empleados afectados por el cierre. La intervención en la planta de Georgia no es un caso aislado, sino que forma parte de una estrategia más amplia para reestructurar la capacidad de producción en Estados Unidos, iniciada en los últimos meses con el cierre de una planta procesadora de carne en Nebraska y la reorganización de otras instalaciones, incluyendo la conversión de la planta de Amarillo, Texas, a un solo turno a plena capacidad, junto con un fortalecimiento selectivo de otros centros de producción.

Estas decisiones se deben principalmente a la persistente debilidad del segmento de la carne de vacuno, que sigue sufriendo la escasez de ganado y las consiguientes presiones de costes, con claras repercusiones en las finanzas del grupo: en 2025, la división registró una pérdida operativa ajustada de 426 millones de dólares, un empeoramiento respecto a los 291 millones del año anterior, a pesar de un aumento de los ingresos hasta los 21,6 millones. Los volúmenes siguen siendo negativos, lo que confirma las dificultades del sector, con un descenso anual y una caída adicional en el primer trimestre del nuevo ejercicio fiscal, aunque con una ligera mejoría respecto al último trimestre de 2025, lo que indica que el reequilibrio entre la oferta y la demanda aún está lejos de alcanzarse.

Como destacó el CEO Donnie King, el grupo no puede seguir absorbiendo pérdidas de esta magnitud y, por lo tanto, ha implementado una serie de medidas específicas para reducir su exposición a la carne de res y mejorar la eficiencia general, en un contexto en el que se prevé que la disponibilidad de carne de res siga siendo limitada al menos hasta 2027. Al mismo tiempo, Tyson busca en otras categorías el respaldo para el crecimiento, identificando el pollo como el segmento más dinámico y mejor posicionado para captar los cambios en las preferencias de los consumidores, tanto en el canal minorista como en el de servicios de alimentos, lo que contribuirá a reequilibrar la cartera del grupo. Para el ejercicio fiscal 2026, la compañía ha revisado a la baja sus estimaciones de pérdidas para la división de carne de res, que ahora oscilan entre 250 y 500 millones de dólares, lo que indica una esperada estabilización gradual, aunque la recuperación siga condicionada por variables de mercado aún inciertas.

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