El mercado mundial del aceite de oliva entra en la campaña 2025/26 en una fase de aparente recuperación, pero sin eliminar la fragilidad estructural heredada de las dos últimas campañas. Así que lo desperté. Annachiara Saguatti, directora científica y analista de mercado de Aretè, durante el Evento online organizado por Cibus Link con el patrocinio de TuttoFood Milano.
Las promociones del virgen extra muestran una dinámica divergente entre Italia y el resto de la Unión Europea, con el producto de origen nacional estabilizado en máximos históricos, con un incremento de alrededor del 5% entre octubre y mayo; mientras tanto, el extracomunitario sufrió una caída del 45% desde el inicio de la campaña 2024/25, para luego recuperar un 14% en la vida real.
Este comportamiento refleja un mercado condicionado por una oferta limitada y una demanda internacional muy sensible a los precios; Italia convierte su producción en una categoría especializada, con un consumo interno robusto incluso antes de ventas récord, mientras que el mercado europeo se ha asentado en un alto nivel de producción en España, después de dos campañas extremadamente pobres que llevaron los inventarios a precios mínimos a niveles sin precedentes.
Para la campaña 2025/26, el Ministerio de Agricultura español prevé una producción ligeramente inferior a la de 2024/25, al menos un 3% menos, debido a que las expectativas generadas por las lluvias de primavera han desaparecido con las olas de calor del verano; las existencias iniciales mejoran respecto al año anterior, aunque se mantienen en niveles limitados, lo que impide una normalización real del mercado.
Italia, por su parte, se enfrenta a un año de carga que podría superar las 300.000 toneladas; la demanda interna confirma la fortaleza de la categoría premium, y Grecia y Portugal mantienen ministros estables. Al mismo tiempo, líderes clave fuera de la UE, como Túnez y Turquía, aportaron un volumen relevante en 2024/25. Además, las previsiones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos apuntan a una ligera corrección de la producción turca en 2025/26, en torno a las 400.000 toneladas.
A nivel mundial, se esperaba una campaña con una producción moderadamente inferior a la del ciclo anterior. Esta situación es muy diferente a la de las campañas 2022/23 y 2023/24, pero aún insuficiente para reponer los inventarios y evitar el riesgo de una alta volatilidad. Los precios seguirán sujetos a variaciones climáticas, tensiones logísticas o dudas sobre la demanda; el mercado necesitará al menos dos campañas abundantes para recuperar la estabilidad, lo que obliga a los operadores a gestionar los riesgos y aprovisionarse con la máxima prudencia si quieren proteger los mercados y la competitividad en un entorno que seguirá marcado por la incertidumbre.



















