Nestlé Waters ha anunciado la adopción de una nueva solución técnica para garantizar la continuidad de la producción en la planta de Perrier en Vergèze, en el departamento francés de Gard. Esta decisión se produce después de que la prefectura emitiera un requerimiento formal el 7 de mayo, ordenando al grupo suspender el uso del sistema de microfiltración, por considerarlo incompatible con la normativa que regula el embotellado de agua mineral natural.
El sistema en cuestión, según las autoridades, alteraría las características esenciales del agua mineral, comprometiendo su pureza original, requisito fundamental para mantener la clasificación de «agua mineral natural». En respuesta a esta controversia, Nestlé Waters afirmó haber identificado una solución alternativa que le permitiría cumplir con los requisitos reglamentarios sin comprometer la seguridad ni la calidad del producto.
El nuevo expediente técnico se presentó hoy, 4 de julio, ante las autoridades competentes, acompañado de una solicitud formal de autorización para continuar las operaciones en el sitio. El grupo suizo, propietario de la marca Perrier, confía en la solidez del nuevo enfoque, que, según se afirma, es fruto de exhaustivos estudios técnicos y científicos.
El caso forma parte de un escándalo más amplio que ha afectado al sector del agua mineral en Francia, con varias investigaciones y controles en curso en otras plantas embotelladoras. Perrier, marca histórica y símbolo mundial del agua con gas, representa un activo estratégico para Nestlé Waters, tanto en términos de producción como de imagen.
La empresa reiteró su compromiso con la gestión transparente y responsable de los recursos hídricos, garantizando la plena cooperación con las autoridades sanitarias y ambientales. Ahora la decisión recae en la prefectura, que deberá examinar el nuevo proyecto y decidir si concede la autorización, evitando así la suspensión de la actividad productiva.



















