Comercio agrícola y sostenibilidad, FAO: Se necesitan normas para conciliar el crecimiento económico y la protección del medio ambiente.

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El comercio internacional sigue siendo un importante motor del crecimiento económico mundial, ya que contribuye a mejorar la eficiencia de los sistemas agrícolas, ampliar el suministro de alimentos y garantizar una mayor disponibilidad de productos a precios competitivos para los consumidores. Sin embargo, la expansión del comercio también plantea importantes desafíos ambientales, como el aumento de las emisiones, la presión sobre los recursos naturales y el riesgo de degradación de los ecosistemas.

Es en este contexto que se insertan los análisis más recientes de la FAO, dedicados a la relación entre comercio, sostenibilidad y seguridad alimentaria. La organización destaca cómo las políticas comerciales en el sector agroalimentario pueden diseñarse para equilibrar los objetivos económicos, ambientales y sociales, al tiempo que promueven un desarrollo más sostenible.

Se presta especial atención a las denominadas "disposiciones medioambientales" relacionadas con la agricultura, la pesca y la silvicultura, que cada vez están más presentes en los acuerdos comerciales regionales. Estas disposiciones medioambientales desempeñan un papel cada vez más importante en la regulación del comercio internacional y en la promoción de prácticas de producción más sostenibles.

Uno de los estudios publicados por la FAO analiza el impacto de dichas cláusulas en las regulaciones nacionales de varios países de América Latina, África y Asia. Los resultados muestran cómo los acuerdos comerciales pueden contribuir a fortalecer la gobernanza ambiental interna, influyendo en la evolución de la legislación y las políticas públicas en los sectores afectados.

Una segunda línea de investigación se centra en los efectos de las perturbaciones climáticas y meteorológicas en los flujos comerciales de los principales productos agrícolas, como el trigo, el maíz y el arroz. El análisis, que abarca el período de 2007 a 2023, destaca el papel fundamental que desempeña el comercio internacional para compensar las pérdidas de producción causadas por fenómenos meteorológicos extremos.

Cuando un país importador sufre pérdidas en sus cosechas, tiende a aumentar sus compras en el extranjero, sobre todo si cuenta con una red diversificada de proveedores. Por el contrario, las crisis que afectan a los países exportadores pueden reducir significativamente los volúmenes disponibles en los mercados internacionales, efectos que se ven amplificados por las restricciones a la exportación.

La FAO subraya que la creciente variabilidad climática y las tensiones que afectan a los mercados mundiales hacen cada vez más importante construir cadenas de suministro agroalimentarias resilientes y mercados abiertos capaces de garantizar la continuidad del suministro.

Finalmente, otro estudio explora los efectos de las cláusulas ambientales en los acuerdos comerciales sobre los flujos comerciales agrícolas. El objetivo es comprender hasta qué punto estos instrumentos pueden influir en la composición del comercio y fomentar resultados ambientales positivos.

En general, los análisis confirman que el comercio y la sostenibilidad no deben considerarse objetivos contrapuestos. Por el contrario, con normas adecuadas y una gobernanza eficaz, los acuerdos comerciales pueden convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria mundial y apoyar la transición hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles.

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