La desaceleración de los mercados agrícolas mundiales continuó en noviembre, con los precios internacionales de los principales productos alimenticios bajando por tercer mes consecutivo. Así lo indica el último índice de precios de los alimentos de la FAO, que se sitúa en 125,1 puntos, un 1,2 % menos que en el mes anterior y un 21,9 % por debajo de su máximo alcanzado en marzo de 2022. El índice también se sitúa un 2,1 % por debajo de su nivel de noviembre de 2024, lo que indica una progresiva relajación de las cadenas mundiales de suministro agroalimentario.
La única excepción a la tendencia a la baja se refiere a los cereales. El índice de precios de los cereales de la FAO registró un aumento del 1,3 %, impulsado por el aumento del 2,5 % en los precios internacionales del trigo. Los precios se ven respaldados por varios factores: la posible demanda adicional de trigo estadounidense por parte de China, las persistentes tensiones en la región del Mar Negro y la perspectiva de una reducción de las plantaciones en Rusia para la cosecha de 2026. El maíz también está creciendo, impulsado por la demanda de suministros brasileños, mientras que el sector del arroz está experimentando una corrección a la baja debido a la débil demanda de variedades índica y aromáticas.
El mercado de aceites vegetales volvió a terreno negativo (-2,6%), con caídas en los precios del aceite de palma, colza y girasol que compensaron el aumento de los precios de la soja, impulsado por la fuerte demanda del sector del biodiésel, especialmente en Brasil. Los precios de la carne también cayeron (-0,8%), impulsados por la abundante oferta y la mayor competencia mundial, especialmente en el sector avícola. Los precios de la carne de cerdo se vieron afectados por la abundante producción europea y la menor demanda de China tras la introducción de nuevos aranceles. Los precios de la carne de vacuno se mantuvieron estables, mientras que los de la carne de ovino aumentaron.
El Índice de Precios de los Productos Lácteos registró una disminución del 3,1%, reflejando la abundancia de suministros exportables y el crecimiento de la producción de leche en los principales países productores. El Índice de Precios del Azúcar experimentó una corrección aún más pronunciada (-5,9%), presionado por la perspectiva de una amplia oferta mundial, con Brasil, India y Tailandia manteniendo un sólido desempeño de producción.
Mientras tanto, la FAO ha publicado nuevas previsiones para la producción mundial de cereales en 2025, que indican un aumento del 4,9 % por encima del récord de 3 000 millones de toneladas. Esta mejora se debe principalmente a cosechas de trigo superiores a las previstas, especialmente en Argentina, y a un aumento previsto en la producción de maíz y arroz. Se espera que este último crezca un 1,6 %, gracias a las contribuciones de Bangladesh, Brasil, China, India e Indonesia.
Se prevé que la utilización mundial de cereales en 2025/26 aumente un 2,1%, mientras que las reservas mundiales alcanzarán un máximo histórico de 925,5 millones de toneladas (+6,5%). Se estima que el comercio internacional se recuperará, aumentando un 3,3% hasta los 500,6 millones de toneladas. El panorama, como destaca el Monitor de Mercado de AMIS publicado paralelamente, confirma un mercado más equilibrado, aunque aún expuesto a la volatilidad y a las tensiones geopolíticas.



















