Con un crecimiento de la facturación del +5,9% en 2024, la industria alimentaria italiana confirma su dinamismo incluso en un contexto macroeconómico incierto. Esto es lo que se desprende de la XNUMX.ª edición del Monitoreo de la Industria Alimentaria, el observatorio sobre el rendimiento y los modelos de gobernanza de la gastronomía italiana, creado por la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo y Ceresio Investors. Las previsiones se mantienen positivas también para el bienio 2025-2026, con un crecimiento esperado del +4,6 % y del +4,4 %, respectivamente, impulsado por un sólido consumo interno y la recuperación de la inversión industrial.
Las exportaciones se consolidan como un pilar del crecimiento, con un aumento previsto del 7,3 % en 2025, impulsado principalmente por el vino (más de 8 millones de euros en exportaciones), el aceite (+6,3 %) y el café (+6,9 %). Sin embargo, la incertidumbre relacionada con las políticas aduaneras estadounidenses sigue siendo fuerte. El 13 % de las exportaciones alimentarias italianas se dirige a EE. UU., pero solo unas pocas empresas tienen plantas de producción en el extranjero, lo que hace vulnerable a todo el sector. «La introducción de aranceles podría provocar una drástica reducción de las exportaciones», advirtió Carmine Garzia, profesor de Gestión y director científico del Monitor.
El estudio analiza los datos de 860 empresas, con una facturación total de 87 15 millones de euros, activas en 67 sectores. Las empresas familiares representan el 53,3 % de la muestra y registran resultados superiores a los de las empresas no familiares. El ROI y el ROE son significativamente superiores gracias a modelos de gobernanza avanzados, la presencia de presidentes familiares estratégicos y el liderazgo compartido. En más de la mitad de los casos (XNUMX %), se trata de empresas de tercera generación o superiores, con un papel central en sectores como la harina, el aceite, la cerveza y el agua.
En términos de rentabilidad, el sector cerró 2024 con un ROS promedio del 5,7% y un ROIC del 6,9%, manteniendo una sólida solidez financiera (ratio de endeudamiento de 1,19). El rendimiento se mantiene por encima de la media nacional, con un PIB italiano estable en el 0,7%.
Durante la jornada de trabajo, moderada por Silvia Sciorilli Borrelli (Financial Times), se reunieron importantes figuras del sector, como Matteo Lunelli (Ferrari Trento), Guido Repetto (Elah Dufour), Maria Luisa Miccolis (SACE) y Alessandro Santini (Ceresio Investors), quienes reiteraron la necesidad de acelerar la internacionalización de la producción: «No debemos ver el Made in Italy solo como la exportación de productos terminados, sino también como un saber hacer que se lleva directamente a los mercados de destino». La conferencia fue clausurada por Carlo Petrini, fundador de Slow Food y rector de la Universidad de Pollenzo, quien recordó la importancia de la alimentación como motor de sostenibilidad, cultura e identidad.



















