En España, la restauración supone el 32% del consumo: el reparto a domicilio desciende, pero el take away se acelera y apuesta por el teletrabajo.

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El sector español de la restauración cerró 2025 con un gasto total de 43,523 millones de euros, un 2,4% más que el año anterior, confirmando una trayectoria de crecimiento ininterrumpida durante tres años consecutivos, lo que demuestra una demanda estructuralmente consolidada. A lo largo del año, se registraron más de 7,2 millones de visitas en los distintos canales comerciales y de restauración colectiva, una cifra que pone de manifiesto no solo la vitalidad del sector, sino también su capacidad para captar oportunidades de consumo cada vez más diversas y fragmentadas a lo largo del día.

Las cifras fueron presentadas por Foodservice Europa-Circana durante la conferencia "Restaurants Trends", organizada en el marco de HIP 2026 en Madrid, un evento que representa un intercambio estratégico clave para el ecosistema europeo de hostelería y restauración. La cuota de mercado del foodservice en España se sitúa actualmente en el 32%, aún lejos de la media europea del 42%. Los analistas ven esta brecha como un área potencial de expansión futura, especialmente si el sector innova en formatos y ocasiones de consumo. En el mercado español, el almuerzo y la cena siguen representando el núcleo del gasto, con un 43% del gasto total, frente a la media europea del 35%. Esta diferencia sugiere que aún hay margen para desarrollar segmentos como el desayuno y el brunch, que se consideran dinámicos y con gran potencial.

En cuanto a canales, 2025 mostró una tendencia divergente en comparación con el resto del continente, ya que el reparto a domicilio en España experimentó una disminución del 7%, mientras que a nivel europeo el mismo canal creció un 4%, lo que indica una posible reorganización en el mercado ibérico. La restauración sigue siendo predominante en el modelo de consumo español, con un 75% del gasto en el establecimiento, una cuota significativamente superior al 64% en Europa, lo que demuestra una cultura de restauración que sigue estando fuertemente ligada a la experiencia de convivencia en persona. No obstante, las perspectivas de crecimiento parecen estar cambiando cada vez más hacia métodos de consumo flexibles e híbridos, donde los clientes alternan entre la restauración en persona, la comida para llevar y las opciones de comida preparada según sus necesidades diarias.

El segmento de comida preparada continúa expandiendo su base de usuarios, captando una demanda de conveniencia que crece especialmente en zonas urbanas densas y entre los consumidores más jóvenes y con mayor actividad profesional. Las previsiones para 2026 indican una demanda sustancialmente estable, con un aumento previsto del 2,2 % en el gasto, lo que indica un mercado que, si bien no experimenta una aceleración significativa, mantiene una trayectoria positiva y resiliente. La restauración comercial demuestra una sólida resiliencia, mientras que los formatos centrados en la conveniencia y la rapidez del servicio consolidan gradualmente su peso en el mercado general.

El crecimiento de la comida para llevar resulta especialmente significativo, representando ahora el 28,3% del gasto total y con un aumento del 3,4%, lo que la convierte en una de las palancas más prometedoras para captar nuevas oportunidades de consumo. El teletrabajo contribuye significativamente a esta transformación, ya que altera el ritmo de la jornada y fomenta un mayor uso de la comida a domicilio y para llevar en comparación con el modelo tradicional de oficina. Según los datos presentados, quienes trabajan desde casa utilizan los servicios de entrega a domicilio con una frecuencia 2,5 veces mayor y también recurren con mayor frecuencia a la comida para llevar. También muestran una mayor propensión a darse pequeños caprichos, lo que repercute positivamente en el importe medio del recibo.

Otro punto de interés se refiere al comportamiento de gasto de las familias, quienes, si bien mantienen una postura prudente en otras partidas presupuestarias, destinan aproximadamente el 10% de su presupuesto total a la restauración, considerada una partida prioritaria y planificada. En este escenario, el sector español de la restauración está entrando en una fase de consolidación en la que el principal reto será menos la expansión del volumen que la optimización del mix de canales, la diversificación de oportunidades y la mejora de la calidad de la experiencia del cliente. La diferencia con la media europea sugiere que aún existe un margen considerable de desarrollo, especialmente a través de la innovación de formatos, la integración digital y la valorización de momentos de consumo previamente desatendidos. El HIP 2026 retrató así un sector maduro pero dinámico, capaz de adaptarse a los cambios en los hábitos de vida y trabajo, y destinado a seguir siendo uno de los principales motores del consumo en España en el futuro previsible.

En España, la restauración supone el 32% del consumo

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