El sector logístico español está experimentando un crecimiento sin precedentes. La demanda de espacio superará los 2024 millones de metros cuadrados en 2,5, un 23 % más que el año anterior, mientras que la inversión alcanzará los 1,4 millones de euros (+21 %), según CBRE.
La facturación global de los principales operadores alcanzó los 6,8 millones de euros (+5,4%), con la alimentación representando el 40% de la demanda. Las cinco principales empresas del sector acaparan el 41% del mercado, lo que indica una competencia cada vez más feroz. El comercio electrónico, en particular, impulsa el crecimiento: solo en el tercer trimestre de 2024, generó 24,5 millones de euros (+12,6%). Al mismo tiempo, se gestionaron 1,3 millones de envíos, con una previsión de crecimiento adicional del 5% en 2025.
El principal reto sigue siendo la llamada última milla: entregas rápidas, asequibles y sostenibles. Para satisfacer estas necesidades, las empresas se están centrando en centros urbanos y microcentros logísticos, pequeños centros cercanos al consumidor que garantizan rapidez y eficiencia. Sin embargo, la rentabilidad se ve amenazada por el aumento de los costes y la logística inversa. Además, existe una creciente presión para reducir el impacto ambiental de los vehículos de reparto, que a menudo causan congestión urbana y emisiones.
UNO Logística identifica entre sus prioridades para 2025 el fortalecimiento de la formación, el desarrollo del transporte ferroviario, la modernización de los procesos aduaneros y la aprobación de una ley de movilidad sostenible. De cara al futuro, la logística española avanza hacia la automatización, la inteligencia artificial y la rehabilitación de infraestructuras obsoletas para consolidar su papel cada vez más importante en la economía nacional.



















