Cambiar los presupuestos publicitarios trae consigo una serie de grandes oportunidades y eficiencias, pero también muchas complejidades. Sin duda, la segmentación por audiencia es una tarea desafiante para las empresas de hoy. Cada generación tiene un conjunto único de comportamientos y presenta un conjunto único de desafíos para quienes intentan alcanzarlos. Durante los últimos quince años aproximadamente, la atención de las marcas se ha centrado en los Millennials a medida que crecía su poder adquisitivo. Sin embargo, los miembros de este grupo ya han superado la adolescencia, por lo que las empresas están dirigiendo su atención a la próxima generación, la llamada Generación Z.
A esto le sumamos otro aspecto muy importante, y es que en los últimos años el lenguaje de la comida ha sufrido una importante transformación, con la introducción de términos que van más allá de la simple descripción de los alimentos para incluir experiencias sensoriales, sociales y culturales. Palabras como "foodie", "brunch", "apericena", "snacking" y "flexitarian" han entrado firmemente en nuestro léxico diario, representando una relación con la comida que ya no se limita al consumo, sino que abraza el compartir y la experimentación. Esta tendencia, impulsada por las innovaciones culinarias y la influencia de las redes sociales, pone de relieve cómo la comida se ha convertido en un fenómeno cultural, redefiniendo los hábitos alimentarios y el lenguaje.
Términos como “brunch” (desayuno y almuerzo) o “amante de la gastronomía” no solo describen la comida, sino que captan un estilo de vida centrado en la sociabilidad y el compartir, promoviendo una adopción rápida y generalizada. Al mismo tiempo, el fenómeno de los neologismos se entrelaza con la jerga juvenil, de la cual "ghostare" ha dado ejemplo, donde las nuevas generaciones crean continuamente palabras para describir las experiencias cotidianas con rapidez y creatividad. Términos como “bussin'” (para indicar comida extremadamente buena) o “snack” (para indicar una persona atractiva), muestran cómo el lenguaje evoluciona para adaptarse a las necesidades comunicativas modernas.
En este contexto, Morato, grupo vicentino que reúne a numerosas empresas de excelencia en el sector de la panadería, ha decidido ir más allá del concepto tradicional de pan y snacks, inspirándose en el lenguaje dinámico y creativo de las nuevas generaciones.
Su nueva campaña "Pan fuera de la caja" refleja esta evolución, acuñando términos como "aperitivo", "desayuno" y "merienda", que no sólo transforman momentos vinculados a la comida en ocasiones de placer y creatividad, sino que se acercan más al argot emergente. de los jóvenes. Morato interpreta la tendencia de las nuevas generaciones a reinventar el lenguaje cotidiano, creando expresiones que forman parte de un vocabulario más cercano a su estilo de vida, caracterizado por la flexibilidad, el compartir y la experimentación. Estos nuevos términos no sólo describen la experiencia del consumidor, sino que encarnan la filosofía de la marca: vivir cada momento con gusto, rompiendo moldes.
El fenómeno de los neologismos relacionados con la alimentación no es sólo una tendencia comunicativa, sino que supone un cambio profundo en la forma de entender la comida. Un cambio que responde a necesidades más amplias: el deseo de novedad, la necesidad de pertenecer a una comunidad y el deseo de explorar nuevos territorios gastronómicos.



















