El sector italiano del aceite de oliva virgen extra se prepara para entrar en una nueva fase de desarrollo gracias a un plan nacional quinquenal destinado a fortalecer su estructura, competitividad y sostenibilidad. Tras amplios debates técnicos, el plan está listo para su consideración en la Conferencia Estatal-Regional y representa el primer intento integral desde la posguerra para coordinar sistemáticamente las intervenciones en el sector del aceite de oliva.
El programa nació dentro del Ministerio de Agricultura con la contribución de los principales representantes del sector y pretende superar la fragmentación de las herramientas de apoyo, sistematizando los recursos nacionales y de la UE hacia objetivos compartidos.
El presupuesto total asciende a casi 500 millones de euros a lo largo de cinco años. Los recursos incluyen aproximadamente 300 millones de euros en fondos nacionales, concentrados en el período 2026-2028 a través de la iniciativa ColtivaItalia, y 175 millones de euros en financiación europea, distribuidos a lo largo de todo el plan. El objetivo de producción es claro: aumentar la producción nacional de aceite en al menos un 25 %, teniendo en cuenta los tiempos de maduración fisiológica de los cultivos arbóreos.
Además de los objetivos cuantitativos, el plan incluye una serie de acciones estructurales. Se prevé la implantación de nuevos olivares en aproximadamente 45 hectáreas, la reestructuración de 15 hectáreas existentes y la modernización de los sistemas de riego en otras 8 hectáreas, con el fin de mejorar el rendimiento, la calidad y la resiliencia climática.
Un aspecto clave es la recuperación de olivares abandonados, estimados en aproximadamente medio millón de hectáreas, a menudo ubicados en zonas de interior y de montaña. Su reactivación se considera no solo una oportunidad productiva, sino también una herramienta para la protección del territorio, la prevención de la inestabilidad hidrogeológica y la mejora del paisaje rural.
El plan también aborda la cuestión de las enfermedades de las plantas, a partir de Xylella fastidiosa, apostando por variedades más resistentes, prácticas agronómicas sostenibles e innovación técnica, con vistas a salvaguardar el patrimonio oleícola nacional.
Desde una perspectiva económica, la iniciativa se inscribe en un contexto dinámico: Italia cuenta con aproximadamente un millón de hectáreas de olivares, más de 900 operadores participantes y un sistema de DOP e IGP único a nivel internacional. El crecimiento de las exportaciones, que aumentó casi un 43 % en 2024, refuerza la necesidad de una estrategia estable a largo plazo.
El reto ahora es pasar de la planificación a la implementación. La coordinación, la continuidad de la inversión y la capacidad de traducir los recursos en resultados concretos serán los elementos clave para transformar el plan nacional del aceite de oliva en un verdadero motor de revitalización competitiva para toda la cadena de suministro.



















