La sostenibilidad ya no puede ser una simple declaración de intenciones, sino que debe convertirse en un modelo concreto, medible y compartido. Esta es la visión de Giulio Romagnoli, CEO de Romagnoli F.lli SpA, empresa líder en el sector hortofrutícola italiano, tras la publicación del nuevo informe ESG dedicado a la gran distribución.
Según Romagnoli, el informe confirma el creciente compromiso de la gran distribución con la sostenibilidad, pero también destaca la necesidad de subsanar las deficiencias y comunicar sus resultados con mayor transparencia. «Se necesitan métricas objetivas y herramientas concretas como la calificación ESG para validar los esfuerzos de quienes emprendieron este camino mucho antes de que se convirtiera en una tendencia o un requisito regulatorio», enfatiza.
Romagnoli F.lli, que pronto publicará su quinto Informe de Sostenibilidad y solicitará la Calificación ESG de Cerved por quinta vez, ha optado por integrar la sostenibilidad como un activo estratégico, abarcando los pilares ambientales, económicos, sociales y de gobernanza. «La verdadera sostenibilidad no es un eslogan. Es una estrategia compleja que requiere inversión, medición, mejora continua e implicación en la cadena de suministro», explica el gerente.
La reciente Directiva sobre Declaraciones Ambientales del Parlamento Europeo, destinada a combatir el lavado verde, refuerza la necesidad de declaraciones ambientales verificables. «Llevamos años utilizando herramientas certificadas y estándares internacionales GRI. Pero ahora necesitamos que toda la cadena de suministro avance en la misma dirección, con coherencia y responsabilidad», añade Grazia Romagnoli, directora general de la empresa.
Romagnoli F.lli, productor y distribuidor de patatas de consumo y de siembra, cebollas, frutas y hortalizas, tanto con marca propia como para la gran distribución, reafirma su compromiso con una auténtica transformación del sector. «Debemos revalorizar los productos agrícolas, reconociendo que tras ellos se esconde un proyecto basado en la investigación varietal, la planificación y la sostenibilidad. Es hora de pasar de la narrativa a la verificación. Solo así podremos garantizar un futuro creíble y competitivo para nuestro sistema agroalimentario».



















