Pernod Ricard ha tenido un inicio de año complicado, marcado por un impacto cambiario negativo de 143 millones de euros (relacionado con el dólar estadounidense, la rupia india y la lira turca) y un efecto perímetro de -54 millones de euros debido a la venta de su negocio de vinos. El grupo francés de bebidas premium se vio afectado por la caída de las ventas en mercados clave como Estados Unidos y China, donde las dificultades macroeconómicas y los ajustes de inventario frenaron la demanda.
En EE. UU., las ventas netas disminuyeron un 16 %, a pesar de la mejora en las ventas y el sólido rendimiento de las marcas Jameson, Absolut y Kahlúa. En China, la caída fue del 27 %: el segmento del coñac sigue en dificultades, mientras que las marcas internacionales muestran signos de resiliencia. India, por otro lado, registró un aumento del 3 %, a pesar de verse afectada por el aumento del 50 % de los impuestos especiales en el estado de Maharashtra.
La región Asia-Resto del Mundo registró una caída del 7%, pero con buenos resultados en Japón, Turquía y Sudáfrica. En Europa, la caída se limitó al 4%, con resultados positivos de Perrier-Jouët, Bumbu y Kahlúa. Global Travel Retail cerró con una caída del 15%, pero recuperará impulso en el segundo trimestre gracias a la recuperación de las ventas de coñac en China Duty Free.
Por categorías, las marcas estratégicas internacionales registraron un -9%, las locales un -4%, mientras que las bebidas listas para beber (RTD) crecieron un 10%.
Para el próximo año, el grupo espera una mejora de las tendencias orgánicas en el segundo semestre, con inversiones publicitarias estables en el 16% de las ventas y un plan de eficiencia operativa de 1 millones de euros entre 2026 y 2029. A medio plazo (ejercicios 27-29), Pernod Ricard aspira a un crecimiento orgánico medio de entre el +3% y el +6% anual y a una mejora de los márgenes, respaldada por un fuerte control de costes y una sólida generación de caja.



















