No posponer el Impuesto al Azúcar penalizaría indiscriminadamente cualquier tipo de bebida y agravaría la crisis de demanda con graves efectos en toda la cadena agroalimentaria.
Así se expresa Confagricoltura sobre el tema central del debate político relativo a la modificación del gobierno al decreto Superbonus que permitiría iniciar la aplicación del Impuesto sobre el Azúcar a los refrescos a partir del 1 de julio, poniendo fin a los numerosos aplazamientos de este medida.
El Impuesto al Azúcar y los efectos negativos para las empresas agroalimentarias
La Confederación siempre ha cuestionado la introducción de un impuesto que tendría efectos muy negativos en las empresas agroalimentarias, en el empleo y también en los consumidores debido al inevitable aumento de los precios del producto final.
También llama la atención que el Impuesto sobre el Azúcar reciba un tratamiento diferente respecto al Impuesto sobre el Plástico, que aún se ha pospuesto, creando un desequilibrio entre ambas medidas.
La esperanza, concluye Confagricoltura, es que haya margen para revisar toda la norma, evitando golpear a un sector que ya enfrenta fuertes restricciones y altos costos de producción, frente a márgenes cada vez más estrechos.



















