Las negociaciones entre Bruselas y Washington sobre aranceles están a punto de concluir. Según fuentes europeas conocedoras del asunto, la presión de la administración estadounidense se intensificará en los próximos días, mientras que la posibilidad de una prórroga más allá del plazo del 1 de agosto sigue sobre la mesa.
Si bien se han logrado ciertos avances, aún quedan cuestiones sin resolver en sectores clave como el automotriz y el agroalimentario. Todos los resultados se consideran aún "posibles".
Mientras tanto, los ministros de finanzas del G20, reunidos en Durban, están trabajando en una declaración final conjunta sobre comercio y otros desafíos globales, tras el estancamiento de la cumbre de febrero. «Nos preocupan las tensiones comerciales y la incertidumbre económica», declaró el ministro italiano Giancarlo Giorgetti, quien también destacó el impacto de la devaluación del dólar estadounidense.
“El último tramo es siempre el más difícil”, comentó el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, confirmando la intensificación de los contactos con los negociadores estadounidenses.
Desde Berlín, el canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió que "no es realista esperar un resultado 0-0", mientras que el ministro francés, Benjamin Haddad, reiteró que la UE está lista para reaccionar con contramedidas, incluso en servicios digitales, si no se llega a un acuerdo.



















