Unilever está considerando una importante reorganización de su cartera, explorando la posible separación de sus negocios relacionados con la alimentación como parte de una estrategia más amplia para simplificar y enfocar su actividad. Según rumores publicados por Bloomberg, el grupo anglo-holandés aún se encuentra en la fase de análisis preliminar, consultando con asesores financieros para explorar diversas opciones estratégicas.
Entre las opciones que se barajan se encuentra la escisión de una parte significativa —o incluso la totalidad— de las operaciones de alimentación, con la posibilidad alternativa de conservar algunas marcas emblemáticas y separar el resto del negocio. No se prevé una decisión final antes de 2027, lo que refleja la complejidad industrial y financiera de la operación.
Ya a finales de 2025, surgieron rumores sobre una posible venta de marcas británicas históricas como Marmite, Colman's y Bovril, una operación que representaría una de las desinversiones más importantes del grupo en los últimos años. El objetivo estratégico parece claro: reforzar su posicionamiento en los segmentos de mayor crecimiento y mayor margen, especialmente en belleza y bienestar.
En efecto, el entorno del mercado está ejerciendo una presión creciente sobre las empresas alimentarias. Por un lado, los consumidores, cada vez más conscientes del precio, están reduciendo su gasto y optando por productos de marca blanca; por otro, las tendencias emergentes, como la proliferación de fármacos para adelgazar a base de GLP-1, están contribuyendo a un descenso del consumo general.
En este escenario, Unilever busca rediseñar su ámbito operativo para aumentar la eficiencia y mejorar el rendimiento a mediano y largo plazo. Según estimaciones recientes, el negocio de alimentos del grupo, que incluye marcas globales y locales, podría alcanzar un valor de decenas de miles de millones de dólares en caso de una separación.
La revisión estratégica forma parte del proceso iniciado por el CEO Fernando Fernández, nombrado en febrero de 2025 con el mandato de acelerar la recuperación y fortalecer la competitividad del grupo en los mercados internacionales. Esta transformación busca hacer de Unilever una empresa más ágil, enfocada y resiliente ante la dinámica cambiante de la demanda.
Por el momento, la empresa no ha emitido ningún comunicado oficial, manteniendo la máxima confidencialidad respecto a un expediente que podría transformar significativamente la estructura del grupo en los próximos años.



















