El sector vitivinícola italiano está experimentando una transformación que exige un cambio en la producción y la gestión. Este fue el mensaje transmitido por Lamberto Frescobaldi, presidente de la Unión Italiana del Vino, durante la presentación en Milán del estudio "El sector vitivinícola en Italia 2026", realizado por el Departamento de Investigación de Mediobanca. El estudio muestra una desaceleración del sector tras años de crecimiento sostenido.
Según Frescobaldi, las cifras que se desprenden del informe representan una "advertencia" para toda la industria vitivinícola italiana, que hoy debe afrontar un contexto muy diferente al del pasado reciente, marcado por un descenso estructural del consumo, mercados internacionales más inestables y tensiones geopolíticas que están afectando al rendimiento de las exportaciones y a la rentabilidad de las empresas.
El análisis pone de manifiesto un deterioro en los principales indicadores económicos del sector. En 2025, las principales empresas vinícolas italianas registraron una reducción del 2,8% en su facturación respecto al año anterior, con una contracción más pronunciada en los mercados extranjeros (-3,4%) que en los nacionales (-2,2%). El descenso de la rentabilidad fue aún más severo: el EBITDA cayó un 4,2%, el EBIT un 9,5% y el beneficio neto un 7,5%.
La marcada erosión de los márgenes es precisamente lo que preocupa al presidente de la UIV, quien considera que el sector debe responder centrándose en una gestión empresarial más racional y eficaz. Frescobaldi destacó que el descenso de los beneficios, superior a la reducción de la facturación, evidencia una estructura de costes aún demasiado rígida e inflexible en comparación con el entorno actual del mercado.
Por este motivo, además de optimizar los procesos de la empresa, UIV considera necesario intervenir también en la producción con un enfoque sistémico para prevenir la sobreproducción. El objetivo es reducir el exceso de oferta, que, sumado a los altos niveles de inventario, corre el riesgo de disminuir aún más el valor de los productos italianos, incluidos los de calidad.
La asociación está particularmente preocupada por la necesidad de limitar la producción reduciendo los rendimientos, una medida que se considera esencial para restablecer el equilibrio del mercado y proteger la rentabilidad de las bodegas.
También se observan señales de tensión en el mercado mayorista. Según el Observatorio UIV, los principales productos con Denominación de Origen Protegida (DOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP) monitoreados —aproximadamente el 60% del total— cerraron abril con un promedio de 1,30 € por litro, un 7% menos que en abril de 2025. Los precios han estado bajando desde principios de año y actualmente se encuentran en sus niveles más bajos desde 2023, con una disminución del valor total de la muestra monitoreada cercana al 10%.
La encuesta de Mediobanca se realizó sobre una muestra de 255 empresas vinícolas italianas líderes con ingresos superiores a 20 millones de euros en 2024 y unos ingresos totales de 12 millones de euros, de los cuales aproximadamente la mitad se generaron en el extranjero. Este escenario confirma la importancia de las exportaciones para el vino italiano, pero, al mismo tiempo, subraya la creciente necesidad de adaptar las estrategias industriales y de producción a una demanda global cada vez más débil y selectiva.



















