Italia acelera sus exportaciones alimentarias a Latinoamérica y supera a España en dinamismo y penetración de mercado

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Las exportaciones de alimentos italianos hacia Latinoamérica atraviesan uno de sus mejores momentos, con crecimientos de dos dígitos en 2024 y un volumen superior a los 25.000 millones de euros en 2023. El fuerte impulso de categorías emblemáticas como pasta, café, productos de panadería y chocolate ha reforzado la posición del Made in Italy en los supermercados y en el canal horeca de la región, apoyado en una demanda sostenida y en la consolidación de hábitos gastronómicos internacionalizados. Mientras tanto, los productos españoles también avanzan en América Latina, aunque el mercado tiene un peso menor dentro del total exportado por España y su crecimiento es más irregular, con caídas en volumen durante parte de 2024 pese a la expansión en segmentos selectivos como el aceite de oliva, el arroz, las legumbres y alimentos con denominación de origen.

El atractivo emocional y cultural de la cocina italiana continúa siendo un motor decisivo. El turismo global ha fortalecido la asociación entre Italia y calidad culinaria, lo que explica la solidez de categorías como la pasta seca, que mantiene tasas de crecimiento especialmente elevadas en mercados como Brasil, México y Argentina. En 2024, México y Argentina registraron incrementos superiores al 50% en importaciones de pasta italiana, mientras Colombia, Uruguay y Paraguay mostraron avances de entre 20% y 50%. Venezuela y Paraguay destacan como mercados donde las importaciones crecen a un ritmo aún más acelerado, impulsando un fenómeno de expansión regional continuo.

Este crecimiento se apoya en una estructura comercial diversificada. Los supermercados e hipermercados siguen siendo el principal canal para la pasta italiana, especialmente para marcas globales como Barilla, De Cecco o Granoro, mientras las tiendas gourmet impulsan la premiumización con productos artesanales y regionales. El canal horeca —restaurantes italianos, hoteles y catering— desempeña un papel estratégico para sostener el consumo recurrente fuera del hogar, al tiempo que el comercio electrónico gana tracción en segmentos jóvenes y urbanos que buscan variedad y conveniencia. Esta combinación ha permitido que la pasta italiana conquiste nuevos públicos y consolide su presencia incluso en mercados altamente competitivos.

Uno de los cambios más relevantes del mercado latinoamericano es la progresiva democratización del precio de los productos italianos. La entrada de marcas de segunda línea y de empresas familiares con mayor flexibilidad operativa ha permitido reducir costos y ofrecer opciones accesibles sin comprometer calidad. Paralelamente, las grandes cadenas de retail han incrementado promociones y formatos familiares, facilitando que la clase media latinoamericana incorpore productos italianos en su compra habitual. Aunque las marcas líderes mantienen su posicionamiento premium, el Made in Italy es hoy menos exclusivo en precio y más presente en la góndola masiva que hace apenas cinco años.

El avance de las marcas propias refuerza esta tendencia. Países como Colombia, México y Ecuador lideran la adopción de private label, con participaciones del 28% al 32% del volumen total de alimentos. En estas geografías, los supermercados han comenzado a incorporar pastas, salsas y conservas de origen italiano bajo su propia marca, aprovechando la percepción de calidad y la creciente sensibilidad al precio del consumidor. Aunque Brasil mantiene una mayor resistencia por la fuerza de sus marcas líderes y la menor expansión del formato descuento, el desarrollo de marcas blancas con productos italianos avanza de forma progresiva en la región.

La comparación entre Italia y España muestra un contraste claro: mientras Italia vive un ciclo expansivo robusto, diversificado y emocionalmente respaldado por su identidad gastronómica, España registra un comportamiento más segmentado y dependiente de categorías clave como aceite de oliva, vino o arroz. Las oportunidades siguen presentes para las exportaciones españolas, especialmente en productos con denominación de origen y en mercados donde el consumo gourmet está en expansión, pero el peso estratégico de Latinoamérica en la política exportadora de ambos países es hoy mucho más significativo para Italia que para España.

En un momento en el que Latinoamérica busca opciones de calidad, tradición y precio accesible, Italia ha logrado combinar los tres elementos con una oferta que crece en volumen y en valor. Todo indica que el Made in Italy continuará reforzando su presencia en la región, impulsado por consumidores que adoptan cada vez más hábitos globales y por retailers que ven en los productos italianos una oportunidad para mejorar sus márgenes y diferenciar su portafolio.

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