El 2025 no fue un año de aceleración para el retail masivo en México, pero sí uno de confirmación estructural. En un contexto macroeconómico de desaceleración controlada, el consumo evitó rupturas y permitió al sector cerrar el ejercicio con un crecimiento moderado, pero claramente expansivo, apoyado en motores que ya no son coyunturales.
Más que un ciclo de rebote, México atravesó en 2025 una fase de crecimiento lento, ordenado y previsible, una condición especialmente relevante para operadores y proveedores que buscan escala y continuidad en el tiempo.
La economía mexicana continuó creciendo, aunque a un ritmo inferior al de años anteriores. La inflación se mantuvo cerca del objetivo (≈3,8% anual), evitando una erosión significativa del poder adquisitivo.
El empleo formal y la masa salarial real se desaceleraron, pero no se contrajeron, permitiendo que el consumo privado avanzara en un rango estimado del 3–4% en ventas minoristas. Un crecimiento modesto, pero suficiente para sostener volumen en el mass market.
Uno de los factores de fondo que siguió sosteniendo la demanda fue la expansión gradual de la clase media urbana, especialmente en las grandes áreas metropolitanas como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
La urbanización y la concentración demográfica favorecen de forma estructural al modern trade, que gana terreno frente al comercio tradicional gracias a surtido, precio y conveniencia. Alimentos, cuidado personal, apparel y electrónica continuaron siendo las categorías más beneficiadas por este proceso.
Si hay un verdadero acelerador en 2025, ese fue el ecommerce. Las ventas online crecieron en un rango del 16–20%, con picos interanuales superiores al 17% en meses clave.
Más relevante aún es la transformación del modelo: apps propias, click & collect y entregas same-day elevaron ticket medio y frecuencia, trasladando parte del crecimiento desde la tienda física al canal digital sin pérdida de volumen total.
En México, la omnicanalidad dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en un estándar operativo.
Supermercados, hipermercados y hard discount continuaron expandiendo red y superficie, apoyados en logística más eficiente y en una marca propia cada vez más aceptada como palanca de precio y fidelización.
Los formatos de hard discount y conveniencia de bajo precio — como 3B, Bara o los formatos “bodega” de grandes cadenas — mostraron crecimientos de doble dígito, capturando consumo de hogares de renta baja y media bajo presión.
Eventos comerciales como Hot Sale y Buen Fin siguieron funcionando como catalizadores del consumo. En mayo de 2025, por ejemplo, el efecto Hot Sale impulsó un crecimiento interanual cercano al 10% en ventas del retail organizado.
La masificación de pagos digitales y wallets reforzó este efecto, facilitando compras de bajo ticket y formalizando gasto que antes se realizaba en efectivo, con impacto directo en los registros de ventas de las cadenas modernas.
En food & grocery, supermercados e hipermercados mantuvieron su rol central gracias a surtido amplio, eficiencia logística y estrategias de precio competitivas, sosteniendo volumen incluso con un consumidor más selectivo.
En paralelo, el crecimiento del foodservice (QSR, casual dining y delivery), impulsado por urbanización y estilos de vida más acelerados, actuó como complemento natural del consumo alimentario del mass market.
La Lectura Estrategica
El 2025 deja una conclusión clara: México no creció rápido, pero creció bien. El retail masivo cerró el año apoyado en fundamentos sólidos — urbanización, clase media, ecommerce y modern trade — que garantizan estabilidad y visibilidad a medio plazo.
Para operadores y proveedores, el mensaje es inequívoco: México sigue siendo un mercado exigente, competitivo y altamente estructurado, donde el crecimiento no se improvisa, pero donde quien invierte con disciplina encuentra continuidad, escala y profundidad de consumo.



















