Este artículo fue elaborado por el equipo de Food Retail Italia, representante oficial de las ferias internacionales Cibus y TuttoFood Milán en América Latina.
El mass market retail latinoamericano está viviendo una transformación estructural sin precedentes: algunos países han alcanzado ya niveles de madurez no muy lejanos a los europeos, mientras que otros —históricamente dominados por el canal tradicional— están entrando hoy en una fase evolutiva acelerada, profunda y destinada a prolongarse durante años. Es precisamente en este espacio de fractura y convergencia donde se juega el futuro de la distribución alimentaria del continente.
Si se observa la distribución de la facturación food & beverage por canal, América Latina y Centroamérica muestran hoy una polarización muy marcada.
Existen países en los que el mass market retail alimentario ya es dominante, con cuotas superiores al 60% del total. En Brasil, el sector del food retail supera los 180.000 millones de dólares anuales y el canal moderno concentra alrededor del 70% de las ventas, dejando al normal trade una cuota cercana al 30%. En Chile, uno de los mercados más modernizados de la región, el food retail alcanza aproximadamente 28.900 millones de dólares, y solo los supermercados generan ya el 54% de la facturación grocery nacional. En Uruguay, aunque con un tamaño más reducido, el mass market retail alimentario representa cerca del 65% del total, mientras que en El Salvador alcanza también el 65%, configurándose como una excepción especialmente avanzada dentro del panorama centroamericano.
Junto a estos mercados maduros, emergen países híbridos, donde el canal moderno crece, pero el tradicional sigue siendo central. En Colombia, sobre un mercado retail total de alrededor de 45.000 millones de dólares, el normal trade aún representa el 44% de las ventas, mientras que el mass market retail alcanza el 56%, impulsado sobre todo por los discount, que por sí solos concentran cerca del 17% del total. En México, el canal tradicional de las tienditas mantiene una cuota próxima al 56%, mientras que el canal moderno —supermercados, discount y e-commerce— se sitúa entre el 44% y el 46%, con una fuerte polarización entre frecuencia de compra y valor del ticket. En Argentina, pese a la inestabilidad macroeconómica, el mass market retail alimentario capta alrededor del 60% de las ventas, frente a un 40% que sigue en manos del canal tradicional.
Por último, existen mercados donde el normal trade sigue siendo claramente dominante, y precisamente por ello representan el terreno más interesante desde el punto de vista evolutivo. En Perú, sobre un mercado food retail de aproximadamente 23–24.000 millones de dólares, el mass market retail alimentario pesa solo entre el 20% y el 30%, con picos del 28% en el área de Lima y valores inferiores al 25% en las provincias, dejando al canal tradicional entre el 70% y el 80% de las ventas. En Guatemala, apenas el 30% de las ventas alimentarias pasa por los supermercados, mientras que el 70% permanece en mercados y tiendas tradicionales. En República Dominicana, el canal moderno se sitúa entre el 20% y el 25%, con el normal trade todavía dominante entre el 75% y el 80%.
Conviene prestar atención, porque esta fotografía —estática por definición— oculta dinámicas evolutivas muy potentes. Estos datos no describen únicamente una distribución distinta de los canales: en ellos se esconde la finalización de un ciclo histórico y el inicio de una nueva fase del retail latinoamericano.
En los mercados maduros —Brasil, Chile, Uruguay y El Salvador— la competencia es ya similar a la europea, aunque prevemos cambios relevantes en los próximos años, empezando por Chile. Aquí el reto ya no es “entrar” en el canal moderno, sino cómo competir y diferenciarse dentro de estructuras consolidadas.
En los mercados híbridos —Colombia, México, Argentina y Panamá— conviven múltiples modelos: supermercados, discount, convenience y canal tradicional compiten por el mismo consumidor. Es en estos países donde el trasvase de cuotas entre normal trade y mass market retail resulta más dinámico y observable, y donde las estrategias de precio, marca de distribuidor y proximidad pueden acelerar la evolución, especialmente a través del factor D: los Discount.
En los mercados aún tradicionales —Perú, Guatemala y República Dominicana— el dato clave no es la cuota actual del canal moderno, sino la velocidad del cambio. En estos países, el potencial de crecimiento del mass market retail es enorme, ya que parte de bases históricamente bajas y se apoya en transformaciones urbanas, demográficas y de consumo nunca vistas con esta intensidad. Especial atención merece Perú, donde los cambios serán especialmente relevantes.
El continente latinoamericano se encuentra hoy en una fase de transformación profunda y claramente epocal. Nunca como ahora algunos indicadores —estructura de canales, peso del canal moderno, crecimiento de los discount y formalización de la oferta— habían señalado con tanta claridad el final de una etapa y el comienzo de otra.
América Latina ya no es un bloque homogéneo: es un mosaico de mercados maduros, mercados en transición y mercados preparados para dar un salto estructural. Y es precisamente esta coexistencia la que convierte al continente en uno de los más interesantes del mundo para quienes operan en el food retail, la producción y el export.
Food Retail Italia, además de operar activamente en varios de estos países, pone a disposición —en colaboración con la editorial PR Italia Edizioni y la feria TuttoFood Milano— un observatorio dedicado a estudiar, analizar y relatar diariamente estas evoluciones. Un trabajo facilitado por la colaboración directa con las cadenas de distribución, siguiendo sobre el terreno sus transformaciones e interpretando señales que ya no son coyunturales, sino estructurales. Porque lo que está ocurriendo hoy en América Latina no es una simple fase de crecimiento: es el inicio de una nueva geografía del retail alimentario destinada a redibujar el continente durante muchos años.



















