Tiendas Mass acelera en Chile y lleva el hard discount real a un mercado que no lo tenía

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La inauguración de seis nuevos puntos de venta Tiendas Mass en Chile, que lleva la red a rozar las 30 tiendas, no es una simple noticia de expansión comercial. Es la señal más clara de que el modelo de hard discount, en su versión más evolucionada, comienza a posicionarse en un mercado que hasta ahora carecía prácticamente de este formato.

Tiendas Mass, cadena peruana controlada por el Grupo Intercorp, está replicando en Chile una fórmula ya ampliamente probada en Perú: tiendas de proximidad, surtido corto, private label dominante y un pricing estructuralmente bajo, no dependiente de la palanca promocional. Un modelo que se diferencia de forma nítida de todos los formatos “low price” ya presentes en el país.

Las nuevas aperturas se concentran en áreas urbanas de alta densidad poblacional, como Santiago y Valparaíso, con tiendas de tamaño reducido (aproximadamente 200–300 m²) ubicadas en ejes peatonales o barrios residenciales. Una elección coherente con la lógica del consumo cotidiano, que prioriza frecuencia y accesibilidad frente a la amplitud del surtido.

El objetivo declarado es claro: construir rápidamente masa crítica, consolidando la presencia en las principales áreas metropolitanas antes de una posterior expansión geográfica.

El punto central es que Mass no compite en el mismo terreno que los demás operadores orientados al precio en Chile. SuperBodega aCuenta (Walmart), por ejemplo, sigue siendo un supermercado económico, con surtido amplio, fuerte presencia de marcas industriales y una estructura promocional compleja. Mayorista 10 (SMU) opera bajo una lógica de cash & carry, basada en volúmenes y formatos grandes, más que en proximidad y simplicidad. Líder, Unimarc y Santa Isabel son supermercados generalistas que defienden su competitividad de precios a través de promociones, folletos y private label no centrales.

Tiendas Mass, en cambio, introduce un hard discount puro, más cercano a modelos como D1 en Colombia, Ara o Tiendas 3B en México, basado en un surtido extremadamente selectivo, una private label como eje del negocio, precios bajos “todos los días” y una estructura de costos drásticamente simplificada.

No se trata de un formato defensivo, sino de un modelo ofensivo, pensado para redefinir el benchmark de conveniencia del mercado. Si la expansión continúa al ritmo actual, Tiendas Mass podría generar un efecto sistémico en el retail alimentario chileno. En particular, es probable que reduzca el precio de referencia en muchas categorías core y cabe preguntarse si logrará disminuir la eficacia de la palanca promocional tradicional, hoy clave en Chile como en Argentina. Con certeza, aumentará la presión sobre los márgenes de los supermercados generalistas, reforzando el papel de la marca del distribuidor como herramienta industrial, y no solo comercial.

Se trata de un esquema ya observado en otros mercados latinoamericanos y europeos: el verdadero hard discount no crece únicamente captando clientes de los formatos low price, sino que modifica las expectativas del consumidor, imponiendo nuevos estándares de valor.

La entrada de Tiendas Mass representa un desafío no solo para la distribución, sino también para los productores. El modelo exige la capacidad de trabajar con private label estructuradas, así como eficiencia productiva y logística. La industria deberá ser flexible en términos de volúmenes, packaging y pricing.

Para algunos proveedores locales e internacionales, Mass puede convertirse en un canal de acceso rápido a una red en expansión, pero únicamente a condición de una revisión profunda de su enfoque industrial.

La apertura de seis nuevas tiendas es solo el dato visible. La señal real es que Chile entra ahora en una nueva fase, en la que el concepto de discount deja de ser una adaptación del supermercado tradicional y se convierte en un modelo autónomo, escalable y replicable. Si Tiendas Mass logra superar el umbral crítico de 300 tiendas, el retail chileno deberá inevitablemente repensar el propio concepto de conveniencia, como ya ha ocurrido en Perú y en otros mercados latinoamericanos.

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