El 2025 confirmó una evidencia que en Bentonville conocen bien desde hace tiempo: Latinoamérica no es una región táctica, sino estructural dentro del perímetro de Walmart. No se trata del mercado con los crecimientos más explosivos del grupo, pero sí de uno de los más equilibrados en términos de escala, rentabilidad y proyección de largo plazo.
En un año marcado por la normalización del consumo tras los picos inflacionarios, Walmart cerró 2025 en la región con un crecimiento sólido, pero deliberadamente moderado, coherente con una estrategia centrada más en la calidad del crecimiento que en la expansión acelerada de volúmenes.
El corazón del desempeño latinoamericano sigue siendo México. Walmart de México y Centroamérica (Walmex) volvió a desempeñar el papel de motor estructural, sosteniendo el crecimiento regional incluso cuando otros mercados avanzaron a ritmos más contenidos.
A lo largo de los primeros nueve meses de 2025, Walmex mostró una evolución clara: una primera mitad del año marcada por una aceleración comercial, seguida de una segunda fase de normalización, sin pérdida de solidez operativa.
El mensaje implícito es relevante: Walmart no forzó el crecimiento. Prefirió acompañar la demanda real, manteniendo control sobre precios, eficiencia logística y márgenes. El resultado fue un crecimiento de ingresos cercano al 6–7% en moneda constante, con ventas comparables en México sistemáticamente por encima del promedio del mercado organizado.
Uno de los elementos más reveladores del 2025 fue el papel del ecommerce. En México, el canal digital creció a tasas cercanas al 20%, mientras que en Centroamérica el avance fue aún más acelerado.
Pero más allá de las cifras, el dato estratégico es otro: el ecommerce dejó de ser un motor aislado de crecimiento para convertirse en una infraestructura plenamente integrada en el modelo operativo. Mejores niveles de servicio, mayor frecuencia de compra y una contribución progresiva al margen confirman que Walmart ya no compite entre canales, sino que gestiona un único ecosistema omnicanal.
Centroamérica avanzó a un ritmo más moderado, condicionado por contextos macroeconómicos más complejos y menor elasticidad del consumo. Sin embargo, el crecimiento fue positivo y consistente, con una clara mejora en eficiencia y penetración digital.
Desde una óptica de grupo, este desempeño cumple una función clave: estabiliza el perfil de riesgo regional, aportando volumen incremental sin comprometer márgenes ni requerir inversiones desproporcionadas.
A nivel consolidado, Walmart cerró 2025 con un crecimiento global de ingresos superior al 4%, y ventas comparables cercanas al 5%. Dentro de este marco, el segmento Walmart International — donde Latinoamérica juega un papel central — avanzó en un rango del 4–5%, apoyado en México y en mejoras operativas transversales.
No es una región que distorsione los resultados del grupo, pero sí una que los sostiene con regularidad, algo cada vez más valioso en un contexto global volátil.
La lectura estratégica
El 2025 deja una conclusión clara: Walmart está ejecutando en Latinoamérica un modelo de crecimiento disciplinado, basado en cuatro pilares:
• escala operativa como barrera competitiva;
• omnicanalidad real, ya integrada en la cuenta de resultados;
• nuevos negocios como retail media y servicios financieros como soporte de margen;
• expansión selectiva, con nuevas tiendas solo donde el retorno es claro.
Latinoamérica no es hoy la región más ruidosa del grupo Walmart, pero sí una de las más predecibles y estratégicamente coherentes. México lidera, Centroamérica acompaña y el conjunto aporta crecimiento estable, eficiencia y opcionalidad futura.
Para proveedores y socios industriales, el mensaje es nítido: Walmart LATAM no busca apuestas coyunturales, sino relaciones estructurales, capaces de escalar con disciplina en el tiempo.



















