La Tribunal de Casación desestimó el recurso de Carrefour y estableció un principio claro en materia de franquicias: el arbitraje solo puede imponerse si está explícitamente previsto en el contrato en cuestión. No se permite la extensión automática a acuerdos relacionados, pero jurídicamente distintos. La decisión, contenida en una sentencia de 26 de noviembre de 2025, se refiere a una disputa entre el grupo de distribución y una empresa que operaba una tienda Carrefour Market. El núcleo del procedimiento era la posibilidad de obligar al operador a recurrir al arbitraje incluso en contratos que no lo preveían.
El caso surgió en 2017, cuando la empresa del gerente había firmado tres acuerdos separados para la operación de la tienda: un contrato de alquiler de negocios y un acuerdo de franquicia con Carrefour Proximité Francia, así como un acuerdo de suministro con la empresa CSF, garantizado por un compromiso personal del propietario. Se trata de una estructura contractual común en la distribución alimentaria local, basada en la separación de la propiedad de la tienda, el uso de la marca y la adquisición de productos.
En marzo de 2020, tras un deterioro de las relaciones, las partes rescindieron tanto el contrato de franquicia como el contrato de arrendamiento comercial. Este último se rescindió mediante un acuerdo de rescisión firmado con posterioridad a los acuerdos originales. Este acuerdo contiene una cláusula que encomienda cualquier disputa a un tribunal de arbitraje, pero se limita a la interpretación y ejecución de la rescisión misma.
Carrefour argumentó que esta disposición también podría extenderse a las controversias relacionadas con el contrato de suministro. Sin embargo, los jueces rechazaron este argumento. Según el Tribunal, el arbitraje debe constar de forma clara y específica en el contrato al que se refiere la controversia. La mera conexión económica entre múltiples acuerdos no basta para imponer un procedimiento de arbitraje no expresamente aceptado.
La sentencia reafirma la autonomía jurídica de los contratos individuales, incluso cuando forman parte de una misma transacción comercial. Este principio refuerza la protección de los directivos y exige a las redes de franquicias mayor precisión en la redacción de las cláusulas contractuales. Carrefour ha declarado que la decisión no implicará cambios en su enfoque contractual del arbitraje. No obstante, la sentencia sienta un precedente significativo para todo el sector minorista.



















